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Fiscalía y policía Michoacán, unidos en una misma corrupción

Zitácuaro. – Casi apunto de terminar está administración estatal, las denuncias ciudadanas en contra de la fiscalía regional de Zitácuaro, y de la policía Michoacán, se han incrementado de manera considerable, la justicia no llega, pues la población ya no sabe a quien acudir para denunciar abusos, robos y extorsiones.

El modus operandi que los uniformados utilizan en complicidad con Ministerios Públicos y/o policías de investigación, casi siempre es el mismo, y los ciudadanos que caen en sus “garras” se ven implicados en delitos que no cometieron; muchos de estos abusos y extorsiones han quedado documentados y hasta la fecha no se ha extendido alguna investigación, orden de aprehensión o destitución de alguno de estos funcionarios, que en múltiples ocasiones han sido señalados de corruptos.
Dos casos más se dieron recientemente (a principios de este mes de febrero). El primero lo sufrió una mujer vecina de San Felipe, que fue víctima de los elementos de la policía Michoacán, qué llegaron hasta su domicilio cuando está no se encontraba, de acuerdo a la queja presentada ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos, la víctima explica que cuando los uniformados llegaron a su domicilio, ella se encontraba en casa de sus padres, fueron vecinos los que le informaron que había varias patrullas afuera de su casa, y ya los policías se habían metido.
De manera inmediata, relata la afectada, se dirigió a su hogar, al llegar ya no encontró a los policías, sin embargo al entrar al inmueble, se dio cuenta que todo están revuelto, y al revisar le faltaban pertenecías, y 80 mil pesos que tenía guardados en el ropero para realizar el pago de un pozo de agua que necesita para su huerto.
Al seguir revisando, notó que también faltaban tres celulares, cargadores, una rasuradora eléctrica y la llave de su moto, ante está situación, fueron los mismos vecinos quienes la animaron a presentar la denuncia correspondiente, bajo la promesa de que serían testigos en caso de ser necesario, ya que vieron toda la acción corrupta de los uniformados.
El otro caso se dio en esa misma tenencia del municipio de Zitácuaro, cuando dos hermanos estaban en un conocido bar del lugar, en un momento determinado comenzó una trifulca dentro del establecimiento entre algunos de los parroquianos, por lo que decidieron salir para dirigirse a su casa, dijeron al ombudsman a la hora de presentar su queja en Derechos Humanos.
En su queja, agregaron que al salir del bar, había unas 20 patrullas de la policía y unos 80 uniformados, y al dirigirse a sus automóviles fueron detenidos por los policías sin que les dijeran la razón de sus detención, por el contrario, los derribaron y comenzaron a golpear, quitándoles sus pertenecías; a uno de los hermanos, le quitaron un celular y 600 pesos en efectivo, mientras que a su consanguíneo, le arrebataron de entre sus ropas un celular con un valor de 4,600 pesos, las llaves de sus autos y las credenciales de elector.
Tras el “atraco”, los trasladaron al centro de retención, mientras sus autos (una camioneta Ford Lobo, y una Chevy Monza), se los llevaban otros policías. Cerca de las tres de la mana, los sacaron y los pusieron a disposición del agente del Ministerio Público en Zitácuaro, bajo el cargo de agredir a los uniformados, y consignándolos, acusados de llevar droga, (droga que nunca les mostraron, ni pudieron comprobar que la llevaran).
Ya para el siguiente día, cerca de las 12 horas, se les permitió hacer una llamada para comunicarse con su padre, que al acudir a la fiscalía, le pidieron 5 mil pesos por cada uno, a cambio de alcanzar su libertad. Es decir, nunca pudieron comprobar la pertenecía de la supuesta droga que decían los policías llevaban los hermanos, nunca fue presentada, ahora, existe temor por parte de los afectados, ya que los uniformados se llevaron sus credenciales de elector.
Así mismo, trascendió que la Ministerio Público identificada como, Socorro, fue la que pidió el dinero, pero nunca les entregó sus automóviles, que a la fecha, no saben dónde están, cabe resaltar que no es la primera denucia que existe sobre está funcionaria que labora en la fiscalía regional de Zitácuaro, sin embargo no se ha iniciado alguna investigación por parte de sus superiores para esclarecer las denuncias ciudadanas.
Estás quejas se suman a las cuentas que hay por parte de la población michoacana, que ha denunciado los robos que hacen los elementos de la policía Michoacán cuando ingresan a un domicilio, y como aves de rapiña, se llevan todo lo que encuentran de valor.

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