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Opinión

LA IZQUIERDA, DIESTRA Y ASTUTA

Dr. Carlos Marín I.

Cada vez más la sociedad vive a través de paradigmas dominantes, polarización social, y la influencia perredista por imposición sigue dando pie a la ambigüedad del rumbo político de Zitácuaro. El problema radica en construir un modelo utópico inalcanzable por parte de los gobiernos por los caminos de Michoacán y de las alianzas cómplices que se construyen bajo una mentira, y un eslogan análogo a la cuarta transformación.

Se ha dejado ver como la sociedad zitacuarense, solo se le escucha y se le permite participar cuando se necesita votar por alianzas impensables por su ideología PRI, PAN, PRD, y otros… o del muy independiente pero dependiente Antonio Ixtlahuac Orihuela, ahora de la estructura Silvanista; para posteriormente la sociedad de Zitácuaro después de ser usada con fines políticos, solo regrese a su fase espectadora y peor aún…Cuando la sociedad zitacuarense intenta formas de participación realmente democráticas, la élite populista del poder en turno reacciona en su contra y califica su proceder como una “crisis de democracia”: pareciera que organizarse y participar políticamente para defender los propios intereses equivale a destruir el orden y la libertad.
Con respecto a lo anterior y como ejemplo reciente, el caso de invasión de la delincuencia en las comunidades; habitadas por hombres de trabajo honrado que empezaron a organizarse y a defenderse de los agravios a sus familias por parte de la delincuencia organizada con el gobierno en turno; donde muy poco se habló y cuestiono en los medios de comunicación pagados por la presidencia local en FANTASIA RADIO 89.1 que aun funciona como medio de distorsión y desinformación al servicio de un sistema doctrinal, frecuente en los gobiernos corruptos.
Por otra parte, si bien la actividad política en las redes sociales es muy frecuente, donde los candidatos al puesto venden su imagen mercadológica para justificar su actitud intervencionista en beneficio del pueblo, para el pueblo, pero sin el pueblo, que evidencia el modus operandi según sus intereses específicos. Prueba de ello el caso más reciente de Antonio Ixtlahuac Orihuela el cual a toda costa se desmarca de los partidos políticos con los que pactó después de que en su inicio por la farándula -él mismo criticó-, que no era de partidos ni colores, pero en su andar ha dejado ver su incongruencia al ser esos mismos partidos la vía para cambiar el discurso multicolor, elogiando que está muy agradecido por la oportunidad brindada pero que al mismo tiempo deslumbrado y deslucido por esta red de mercadeo político por parte del gobierno de la nueva izquierda perrecorrupto
Por lo anterior, esta situación genera un imaginario en donde los medios locales pagados a modo, juegan un papel de omisión, contrario al compromiso ineludible que deberían asumir de difusión, argumentación y crítica a la intervención Silvanista y a la falacia de proyecto de Carlos Herrera Tello recorriendo caminos por Michoacán pero evadiendo la ruta y su andar por las comunidades que sufren de la extorciones día con día.
Carlos Herrera Tello el cual ha vendido publicidad excesiva, al igual que el maestro graduado ex plurinominal Adrián López Solís que ha vendido la idea de libertad envenenada después de los evidentes casos de corrupción en la fiscalía por omisiones gravosas de sus mismos elementos.
También es cierto que en las redes sociales ya hay jóvenes activistas que siguen estos modelos marketineros como Karina Alvarado, Damián Mancilla .y otros, que siguen patrones de la misma novela política, dejando a un lado la preocupación en gran parte de la gente a quien les dan dadivas para perpetuar su necesidad con programas del mismo monopolio y que en el fondo son programas sociales usados para elogiar su imagen en tiempos electoreros.
De igual manera el interés particular persiste y las renuncias a los puestos se harán populares, como Carlos Hurtado, la ya diputada plurinominal Rocío Beamonte y otros más, donde los intereses y el motín son millonarios, como la obra de la avenida revolución y las empresas de Carlos Herrera Tello y Silvano Aureoles Conejo. La sociedad zitacuarense como “rebaño desconcertado”, se cuestiona esta búsqueda de poder ansiosa por “los amarillos diestros y astutos” que buscan el poder por el poder y más aún, mantener a la gente apartada de la realidad y de la difícil situación que ha dejado la pandemia.
Finalmente acentuamos con el único fin constructivista, y significativo, que sirva esta opinión para la reflexión y la disidencia a las injusticias y omisiones que se han vuelto común en el gobierno de Hugo Alberto Hernández Suarez, por las imposiciones y pactos permanentes de la estructura Silvanista. Que sirva aún más para una antítesis que nos ayude a convivir y a colaborar por un mejor Zitácuaro donde las prácticas demagógicas no sean comunes y el proyecto social sea real, con la participación, y responsabilidad ciudadana; y no simplemente una estrategia de marketing político.

Dr. Carlos Marín I.

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