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El desafío para el nuevo Gobernador de Michoacán

Armando linares.

Zitácuaro. – Si bien es cierto que los michoacanos votaron por un cambio verdadero que expulsara la silvanismo, y a todo su grupo de despreciables seguidores para terminar con la violencia que se vive en el Estado, ahora se hace necesaria una reflexión comprensiva sobre los hechos violentos que se han dado en las últimas 24 horas en el oriente de Michoacán, mas de una veintena de muertos (que tratan de ocultar las autoridades), ponen en alerta a la población.

Al término de la administración de Silvano Aureoles Conejo, queda en claro que dejó un Estado hecho pedazos que ahora busca recomponerse del olvido y al desprecio al que siempre estuvo sometido por parte del ejecutivo, en Zitácuaro, las cifras hablan por si solas, más de una docena de muertos en el municipio, solo demuestran la fala de capacidad de las autoridades municipales para resolver el asunto de inseguridad, que, en voz del mismo alcalde, asegura no está en sus manos resolver.

Las declaraciones del presidente municipal Antonio Ixtlahuac, solo dejan ver cual es su posición ante la ola de violencia, dejando en claro que todo “el paquete” se lo dejará al nuevo gobernador Alfredo Ramírez Bedolla. Así es, el presidente de Zitácuaro deja la justicia y la protección de los zitacuarenses al orden jerárquico… y como buen cristiano se lava las manos argumentando que no fue ni en su tiempo, ni es de su competencia.

Pero, ¿que podríamos esperar los ciudadanos? Si es del dominio público que fue Silvano Aureoles Conejo quien lo impulsó, y ayudó para que llegara a la silla presidencial de Zitácuaro. Un secreteo a voces que siempre va a cargar sobre sus hombros el ahora alcalde de este municipio. Entonces bien, a la vox populi de cientos de ciudadanos que piensan que Antonio Ixtlahuac está cobijado a la sombra de un ex gobernador tirano e indolente al que nunca le importaron los michoacanos, y que fue quien propició y alentó la violencia en Michoacán, pues la respuesta puede ser desalentadora, el presidente municipal no hará… o hará muy poco por resolver el tema.

Ahora, Alfredo Ramírez Bedolla, Gobernador de Michoacán, tendrá una tarea difícil de resolver, así es, limpiar el -cochinero- que por seis años dejó su antecesor, no será una tarea fácil, y menos con alcaldes que se lavan las manos como Poncio Pilatos, e intentan dejar toda la responsabilidad al Ejecutivo Estatal.

El Gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, ha prometido legitimar la democracia y la justicia en Michoacán, pero es claro que no puede hacerlo solo, necesitará la ayuda de los alcaldes (sean del partido que sean), y de los ciudadanos que votaron por un cambio verdadero para que los cambios se comiencen a ver, hay esperanza en Ramírez Bedolla, pero hay desconfianza en Ixtlahuac Orihuela que hasta ahora se ha mantenido impávido ante los hechos violentos de este lunes y martes en el municipio que “gobierna”.

Esto quedó demostrado la tarde de este martes, cuando comuneros de las tenencias del oriente michoacano, denunciaron y acusaron de manera directa al presidente Antonio Ixtlahuac, a la encargada del despacho de mujeres indígenas, Alberta García y al fiscal regional de Zitácuaro, de haber orquestado la toma de la carretera Zitácuaro-Toluca para -golpear- mediáticamente a los integrantes del llamado autogobierno, con el argumento de que son violentos.

Los comuneros se defendieron y dieron su versión sin esconderse y dando la cara a la población en general, de nueva cuenta, el alcalde se mantuvo al margen, de hecho, las horas pasaron y Antonio Ixtlahuac nunca se pronunció sobre lo sucedido en las balaceras, ni sobre la rueda de prensa de los comuneros, al contrario, han tratado de ocultar la información de todas las personas muertas en los hechos violentos, lo mismo que pasó en Tlalpujahua, donde la cifra extraoficial de fallecidos supera por mucho a los que oficialmente se dijeron.

A pesar de que las autoridades municipales de Zitácuaro en un comunicado aseguraban iban a dar, o al menos actualizar la información para no generar pánico en la población, esto nunca sucedió y fueron ellos los que provocaron el pánico con su desplegado al no dar más informes.

Alfredo Ramírez Bedolla, Gobernador de Michoacán, tendrá que analizar a fondo lo que pasa en esta región, y tendrá que meter las manos ante un problema que Silvano Aureoles siempre minimizó, tal vez por orgullo o intereses personales, pero que al final solo muestran los resultados de su estado fallido.

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